Tú,
derritiéndote por las esquinas,
donde lo certero asoma,
como un pájaro violeta,
Yo,
encaramándome a los árboles,
quebrando mil ramitas,
para que caigan a tus pies.
La vida es esto, me dices,
el eterno vaivén de las cosas;
esta luna de plata
que nos observa con los ojos marchitos,
que se desliza por parques y teatros,
buscándonos con su sombra azul
que no perece.
No hay comentarios:
Publicar un comentario